¿Qué más hace falta para leer?

- Los libros se los pueden llevar a su casa
Incontables campañas se hacen para la promoción de la lectura y las bibliotecas. Desde las bibliotecas públicas y privadas, constantemente se hace un llamado a los beneficiarios para el correcto uso de éstas, y a la vez para incentivar el número de usuarios.
Por eso las bibliotecas están dotadas de prácticos servicios para que el préstamo de material sea más accesible a estudiantes y personas que las frecuentan.
- El plazo para tener posesión de los libros es amplio, los libros se prestan por periodos de hasta 15 días, y otras hasta de un mes.
-Hay facilidad para renovar el material. Se puede hacer por teléfono y a través de los portales de internet, que son una gran alternativa ya que a cualquier hora y desde cualquier computador con conexión a internet, se puede tener acceso inclusive hasta el catálogo de libros. Allí se sabe si el libro existe, si está disponible, cuántos ejemplares hay y hasta su ubicación. Te da todo el mapa de llegada hasta el material respectivo.
Actualmente, aunque hace parte de una inciativa local que no se ha extendido aún por otros países, existe en Colombia un convenio denominado “Libros en su casa”, que permite el préstamo interbibliotecario a domicilio. En este caso funciona en 8 universidades que se han congregado en beneficio de la calidad y el desarrollo de la educación superior, busca compartir experiencias, recursos y conocimientos, para facilitar el acceso al público lector a todas las colecciones que están en las universidades, cuyos rectores o directivos hagan parte de este grupo.
En este novedoso servicio, el estudiante activo podrá solicitar el texto a la biblioteca y recibirlo en su residencia u oficina, sin necesidad de trasladarse a las universidades, por medio de los empleados de una cooperativa, que se encargan de recoger y entregar los libros. Los beneficiados son estudiantes de pregrado y posgrado, docentes, investigadores y personal administrativo, y más adelante también los egresados tendrán derecho a este servicio.
Los estudiantes deben cancelar el servicio que tiene un costo aproximado entre 2.5 y 3 dólares, dependiendo de la zona donde se encuentren. Estos precios fueron avalados bajo un estudio de cuánto invierte un estudiante universitario desplazándose hasta otra biblioteca, diferente a la de su centro educativo. En un futuro se proyecta que este servicio lo acojan también las bibliotecas públicas.